El vetiver, un aroma que no nos ha abandonado desde el Lejano Oriente hasta nuestros días, y sigue siendo protagonista esencial de nuestros recuerdos aromáticos más apreciados.

El nombre de vetiver proviene del idioma tamil: significa raíz que se desenterró; y el nombre específico “zizanioides” significa “río”. Da idea de su origen: crecía fundamentalmente en las orillas de los ríos de la India.

El vetiver se cultiva principalmente para la extracción del aceite destilado de sus raíces. Un 36% de los perfumes occidentales contienen esta esencia. 

Su aceite esencial tiene una tasa de evaporación muy lenta que, junto con su agradable aroma, hace que sea un perfume por sí mismo. Ha sido, desde antiguo, un ingrediente de perfume en el Lejano Oriente y hoy sigue siendo fundamental en los perfumes intensos, orientales (no florales) y, por tanto, muy popular en la perfumería masculina.