El pachulí es una hierba arbustífera que puede alcanzar hasta 90 centímetros de altura y crece en los climas húmedos y templados. Tiene flores con semillas que son muy fragantes y florecen durante la noche que no toleran la exposición a la luz directa del sol.

Durante siglos, los mercaderes de seda de China transportaban sus preciadas sedas introduciendo en ellas hojas de pachulí para que la polilla no hiciera estragos en las telas. Esto les proporcionaba un peculiar aroma que siempre se ha asociado a la opulencia y la riqueza.

Ha sido utilizado en Europa desde mucho antes, desde el siglo XVIII, en la fabricación de todo tipo de perfumes.

Tiene un aroma intenso y dulce que, mezclado con otras esencias en la proporción adecuada, produce unas fragancias de larga duración muy apreciadas en perfumería.

El aroma del pachulí sigue evocando, con sus notas finales, un viaje a la India y a Oriente, un viaje a lo exótico, a la opulencia de los grandes palacios de los marajás y al color de los países orientales.