Tan grande como el mar

Tan grande como el mar

por Clara Estévez 29 de mayo de 2018

Hoy, sin más, comparto con vosotros una carta que he escrito a mi gran amiga porque ya sabéis que la amistad… es tan grande como el mar.

Creo que lo que te voy a contar ahora no es nada que no te haya dicho ya, pero, amiga, gran amiga, siempre viene bien decirlo una vez más. Ya sabes mi manía de dar mil vueltas a todo e intentar encontrar hasta las perspectivas más insospechadas.

Por eso, hoy intentaré explicarte cuánto te echo de menos. Aunque es difícil hacerse una idea y creo que no hay palabras suficientes para describirlo.

Suelo echarte de menos, aunque ni siquiera te hayas ido

Suelo echar de menos nuestros largos paseos por la calle más bonita de la capital, nuestros viajes, nuestros aperitivos y nuestras cenas. Suelo echar de menos nuestras conversaciones en el coche, ese que huele a ti y a ese ambientador que siempre llevas. No podía ser otro, la recarga perfumada 'Baies' de diptyque. Dices que esa fragancia te alegra siempre el día y por eso me encanta.

Suelo echar de menos nuestro intercambio de consejos, el verte todos los días y el hecho de que me conozcas mejor que yo.

Suelo echar de menos consolarte cuando estás triste y celebrar nuestros triunfos cuando llegan. Que, si estás triste, te invito a una copa y, si has alcanzado tus objetivos, te invito a dos.

Te invito a una copa

Suelo echar de menos que me mimes y que me cuides, suelo echar de menos el pensar que no soy nadie sin ti. Suelo echar de menos tus enfados en broma y tus risas en serio, tu buen humor y tus ganas de caminar siempre hacia adelante.

Suelo echar de menos el hecho de que siempre saques lo mejor de mí y tu esfuerzo día a día por dibujarme una sonrisa invencible. Suelo echar de menos nuestros retos por ver quién quiere más, si tú a mí o yo a ti. ¿Sabes? Creo que nunca vamos a conseguir ponernos de acuerdo.

Suelo echar de menos el intentar ser la versión de mí que te mereces porque, la verdad, a veces es difícil estar a tu altura, aunque no te lo creas. Y suelo echar de menos tu voz cuando dices eso de que cada día podemos ser mejores que ayer.

Suelo echar de menos incluso nuestro futuro, y eso que aún no ha llegado. Pero es que me encanta eso que dices siempre de que ojalá llegue el día en el que, juntas, veamos jugar a nuestros nietos.

Suelo echar de menos tu capacidad de sacar el lado bueno a las cosas por difíciles que parezcan y también tus caras de indignación, bastante cómicas (para qué engañarnos), cuando algo o alguien te parece surrealista.

Suelo echar de menos tus canciones, esas que siempre llevan un mensaje oculto. Suelo echar de menos tus pequeños detalles que, aunque no lo sepas, son lo más grande del mundo.

Suelo echar de menos que me enseñes lo que es realmente importante, suelo echar de menos aprender de ti. Que siempre dices que lo extraordinario de las cosas es lo que no se puede ver y que, dentro de nosotros, está la fórmula para hacer de cualquier cosa algo insuperable.

Y todo esto sin que ni siquiera te hayas ido, así que, por favor, no te vayas nunca.

PD: lo demás está por escribir, pero ya llegarán más cartas.




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