Sorpresa

SOR–PRE–SA

28 de junio de 2018

Fiestas sorpresa. Cruzar el umbral de la puerta y oír a todos gritando a una sola voz. Y, en ese momento, pensar en todo lo que te han contado para que no te esperases nada hasta el último momento.

Debe ser un subidón. Y digo 'debe' porque nunca me han organizado una. Algún día llegará... o eso espero (ahí os dejo una pequeña indirecta de algo que me haría mucha ilusión).

Pero, mientras tanto, disfruto organizándolas. Es una estrategia que al final se convierte en una mentira gigante, pero una mentira de las buenas. Y divertida como la que más.

Unos días antes, el que recibe la sorpresa no para de recibir mensajes como “ya lo celebraremos”, “este fin de semana no puedo quedar”, “justo me voy de viaje”, “te prometo que te lo compensaré…”.

¿Se habrá dado cuenta de la verdad? Con el paso de los años, sorprender se va haciendo cada vez más difícil, pero el factor sorpresa casi siempre se mantiene hasta el final cuando hay un plan como este de por medio.

Y os cuento esto porque el fin de semana pasado fue el cumpleaños de una amiga, la que se va a casar. Y, aprovechando que fueron sus últimas velas de soltera, le preparamos algo muy especial.

Me encantan las casas con terraza. Terrazas grandes. Y los jardines. Me encantan los planes al aire libre en las noches de verano. No siempre se puede tener todo, pero la verdad es que llega el buen tiempo y aparecen las ganas de reestrenar incluso balcones más diminutos.

Después de buscar el lugar perfecto (porque en la terraza de mi casa no cabemos todos), otra amiga ofreció su ático para la fiesta. Ya solo quedaba ponerlo todo a punto para conseguir el escenario auténtico de una noche ibicenca.

Porque, ya sabéis que le pierden las Baleares, e Ibiza es su isla favorita. Allí fue su despedida de soltera y creímos que sería genial rememorar ese viaje.

Do it yourself

Ya sé que está muy visto poner lucecitas por todas partes, pero a mí me encanta. Y, para las que tienen poco tiempo para pensar ideas originales, es una solución perfecta.

Así que colgamos hileras de bombillas que parecían fundirse con el cielo, pero faltaba algo más para convertir un lugar diáfano en un auténtico chiringuito de las islas Pitiusas.

Decoración

Y, después de buscar la inspiración en viejas imágenes…, descubrí unas estanterías ideales y muy fáciles de hacer. Tres tablones de madera, tres clavos… y poco más. Así quedó decorado con artesanía playera.

Además, se las llevó al final de la fiesta para su casa nueva. Y no os he contado lo mejor, y es el regalo que pensamos. ¿Sabéis cuál es su vela favorita?

 

 

 

 

Por no responder esta pregunta, decidimos que lo mejor era prepararle un set con tres velas perfumadas de diptyque en formato pequeño: 'Baies', 'Tubéreuse' y 'Mimosa'. Sus aromas preferidos.

¿Por qué elegir una pudiendo tener las tres? Sirvió como regalo, como decoración durante la fiesta y, desde luego, para lo más importante: soplar y pedir un deseo. No sé cuál fue el suyo, pero el mío… poder celebrarle los cumpleaños durante muchos, muchos años más.

Y tú, ¿qué tres velas elegirías para el set perfecto?




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