Detrás de los fogones

Detrás de los fogones

31 de enero de 2018

No sé desde cuándo me gusta cocinar, pero creo que no ha pasado mucho tiempo desde que me aventuré en este mundo tan sorprendente. Siempre había sido de esas personas que no entienden cómo puedes disfrutar preparando un plato durante horas para luego devorarlo en unos minutos.

Me consuela saber que no soy la única y que, de hecho, hay grandes cocineros que también se lo han planteado alguna vez. Nunca me había parado a descubrir la elaboración que hay detrás de cada comida o cena. Y es que es curioso este arte de enamorar el paladar de los más exigentes.

Sin embargo, la vida me ha enseñado que lo pequeño suele ser lo más grande en la vida. Las cosas que pasan desapercibidas, lo que hemos normalizado, es aquello donde reside lo esencial.

Todo el esfuerzo que hay detrás de un plato bien preparado, la historia que hay detrás de una creación -como la de los perfumes de diptyque, BYREDO o Miller et Bertaux-, lo que pasaba por la cabeza de un pintor al coger el pincel…; todo el camino para llegar al resultado, no el resultado en sí.

Una historia fuera de la cocina

Desde pequeña siempre me las he arreglado para no pisar este lugar de la casa. Siempre que tenía que ayudar a mi madre a preparar algo, intentaba que no hubiese ni fuego ni aceite de por medio. ¡Pánico absoluto!

Todavía lo recuerdo, aunque ahora no entiendo por qué, ya que, una vez que cocinar te cautiva, es imposible renunciar a ello.

No me gustaba que no me gustase la cocina, pero pensaba que era algo sin remedio. Tenía muchas amigas a las que les encantaba la repostería y, las más valientes, incluso se atrevían con un principal muy elaborado. ¡Qué envidia me daban!

Cucharas

Mientras tanto, yo era de las que llevaba en silencio que su lista de recetas consistía en los filetes a la plancha, huevo duro, frito o revuelto, y... pasta. Fin. ¡Qué horror! Menos mal que las cosas cambian con el tiempo y que esa lista se va alargando.

Después de algunos años, ahora puedo decir que pasar horas en la cocina es una de mis aficiones favoritas, sobre todo cuando cocino para otros. La receta es importante, el cocinero también, pero el ingrediente principal de un plato estrella es el cariño que le pongas.

Siempre me lo decía mi abuela, y tenía razón, por eso le voy a dedicar esta entrada de hoy en el blog. Porque ella es el referente al que, algún día, quiero parecerme.

No espero llegar a ser una gran cocinera, aunque sí la favorita de mi marido y, algún día, de mis hijos y nietos. Me conformo con que todas las cenas que haya en casa sean maravillosas y con que alguien termine y quiera repetir.

Me encanta innovar y descubrir nuevas combinaciones con los ingredientes que siempre solemos tener en casa. Por eso compartiré, de vez en cuando, una receta para los amantes de la gastronomía, saludable y a la vez deliciosa, y para aquellos que busquen platos nuevos fáciles de preparar.

La receta de hoy: noodles con verduritas y pollo

Me apasiona la comida china, sobre todo desde mi viaje a Shanghái. Han pasado algunos años desde entonces, pero nunca podré olvidar que lo que más me llamó la atención de esa ciudad tan llena de contrastes fue su gastronomía.

Después de mi estancia en la perla de oriente, descubrí que cualquier plato asiático es una explosión de sabores nueva y original para los que no estamos acostumbrados a comerlo a diario, y hoy quiero compartir con vosotros una receta muy especial que traje de esas tierras tan lejanas.

Noodles

Ingredientes (para cuatro personas):

  • 350 gr. de noodles
  • Dos filetes de pechuga de pollo
  • Pimiento rojo
  • Pimiento verde
  • Espárragos trigueros
  • Brotes de soja
  • Cebolla
  • 20 ml de soja
  • Aceite de sésamo
  • 1 litro de caldo de ave

Prepararlo es así de fácil:

Primero hay que lavar las verduras y picarlas. Os recomiendo que los trozos de pimiento y espárrago sean medianos para poder distinguir los sabores y las texturas. ¡Quedará genial!

Después, es la hora del salteado en el wok de todas las verduras y los filetes de pechuga de pollo cortados en tiras. Utilizaremos el aceite de sésamo para conseguir ese sabor oriental y exótico que tanto nos gusta.

Cuando esté listo, apartaremos las verduras y el pollo en un bol para continuar con la receta. En el mismo wok, herviremos el caldo de ave y la soja. Y, si quieres conseguir un toque picante, se puede añadir unas gotas de tabasco.

Cuando hierva, incorporaremos los noodles, que irán ablandándose poco a poco, y también las verduras y el pollo (incorporar más caldo si fuese necesario). Solo falta remover durante cinco minutos... ¡y listo!

Para un acabado perfecto, se puede servir con cacahuetes triturados al gusto. ¡Os encantará!




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