Buena suerte

Buena suerte

12 de abril de 2018

Un penny. Esa moneda que pocos quieren tener dentro del monedero. No vale nada, pero, a la vez, es tan visual. Hoy hablaré de la buena suerte, pero no de la que creéis. Una suerte que no se puede medir y, mucho menos, con monedas.

He conocido a una persona sorprendente. Puede que, dicho por mí, parezca casi un ritual porque, todas las personas con las que me he cruzado alguna vez, me han enseñado algo. Pero no. Esta vez es sorprendente de verdad.

Es una de esas personas que transmiten algo especial sin ni siquiera decirte nada y que, cuando lo hacen, ya es otra historia. Inspiradora como la que más. Creativa. Proactiva. Vividora. Con ganas. Con ganas de todo. Es una de esas personas que todos queremos conocer y tener al lado. Una de esas a las que quieres parecerte.

Esas personas con las que, cuando el tiempo lo permite, hablarías horas y horas. O, mejor dicho, escucharías. Porque tiene mucho que enseñarte y tú, mucho que aprender. ¿Quién no ha tenido alguna vez una conversación tan interesante que no se ha dado cuenta de lo tarde que se había hecho?

Banco

Esa persona que no llama la atención, pero que lleva paso firme allá donde va. La que te recuerda al Eau de Parfum Rose of No Man's Land de BYREDO. Ese aroma tan personal, firme, llamativo. ¿Sabéis? Esta fragancia es un tributo a las enfermeras (a menudo llamadas ‘Rosas de una tierra de nadie’ por los soldados) que salvaron miles de vidas en el frente de batalla durante la Primera Guerra Mundial.

Rose of No Man's Land 

Una visión diferente

Esa persona me ha enseñado, con tres pinceladas, todo lo que no he conseguido aprender en mis años de experiencia. Me ha enseñado lo que es la buena suerte.

No es acertar si saldrá cara o cruz, ni sacar un cinco al empezar el parchís. No es conseguir tres reyes y un as en el mus, ni que la bola caiga en el número elegido de la ruleta.

Tampoco es encontrar un trabajo que nos apasione, aunque, como enseñó Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Tampoco es tener todo lo que ansías.

O sí. Pero me quedo con otro tipo de buena suerte. Esa que llevamos dentro. Esa con la que podemos transformar cualquier cosa. Buena suerte es solucionar un imprevisto o ver el lado positivo de las cosas. Buena suerte, a veces es no tenerla, porque hace el doble de ilusión conseguir algo por tus propios méritos, en vez de que te caiga del cielo.

Y, después de todo esto, creo que la buena suerte depende de uno mismo. He aprendido que no es un juego del azar, ni una lotería, ni, mucho menos, algo impredecible. Es la actitud y el arte de luchar por conseguirla. Y es una persona con suerte y es una suerte conocerla.



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